Suspensión
La configuración
del conjunto de la suspensión de los automóviles por parte
de los constructores, implica una serie de ajustes, pruebas y ensayos
de validación, para garantizar la correcta puesta a punto del
comportamiento dinámico del automóvil en sus aspectos
de estabilidad y confort.
Los resultados de estas
pruebas y ensayos, peso y potencial dinámico de cada modelo de
automóvil, determinan la selección de los amortiguadores
más adecuados, en función de las curvas características
de amortiguación.
Debe tenerse en cuenta que
una amortiguación reducida mejora el confort, pero reduce la
estabilidad, y una amortiguación muy rígida asegura la
estabilidad de la marcha, pero es muy poco confortable.
Ante esta contraposición
de objetivos, queda claro que el diseño de un amortiguador para
cualquier automóvil es complejo, ya que el confort es incompatible
con la estabilidad, y es lógico pensar que la elección
del amortiguador apropiado para cada automóvil, sea una "solución
de compromiso" por parte de los constructores que trabajan en equipo
con los fabricantes de los amortiguadores.
La especificación
de diseño fundamental significa que el conjunto de la suspensión
de un automóvil debe mantener de forma constante el contacto
de los neumáticos con la superficie del asfalto, a fin de asegurar
en todo instante que la denominada fuerza de rozamiento o adherencia
se aproxime permanentemente a su valor máximo y en ningún
caso se anule, condición indispensable para el desplazamiento,
frenado y estabilidad del automóvil.
La fuerza de rozamiento
se obtiene al multiplicar las fuerzas de contacto de las ruedas con
la vía por el coeficiente de adherencia. Por lo tanto, la fuerza
de rozamiento es variable y aunque en gran parte depende del coeficiente
de adherencia del contacto neumático-vía de rodadura,
también es función del peso sobre las ruedas del automóvil.
Si debido a las irregularidades
de la carretera y las oscilaciones provocadas en el conjunto de la suspensión,
el neumático pierde el contacto con la vía de rodadura,
el valor de la fuerza de adherencia será nulo, resultando que
las condiciones de seguridad y estabilidad en la marcha del automóvil
se verán notablemente modificadas.
Este es el aspecto fundamental,
los amortiguadores deben reducir de forma instantánea las oscilaciones
de las ruedas y de la carrocería en cualquier situación,
pero sin perder el nivel de confort de los ocupantes del automóvil.
La profundidad mínima
legal de un neumático desgastado, 1,6 mm según se establece
en el Real Decreto 1625/1992 de 29 de diciembre, es visible y se puede
medir, pero en un amortiguador no se puede medir el grado de desgaste.
Por lo general, los conductores
adaptan inconscientemente su forma de conducción al estado del
automóvil y al grado de desgaste de los amortiguadores.
Una consecuencia directa
de unos amortiguadores desgastados es la perdida de la seguridad en
la conducción: !!El contacto entre el neumático y la vía
de rodadura se reduce considerablemente y puede llegar a ser nulo!!
Obviamente, el mayor o menor
desgaste de los amortiguadores depende de diversos factores, como son
la calidad de la fabricación, la forma de conducción,
el estado de las carreteras, el número de kilómetros y
las condiciones de carga y peso del automóvil, entre otros factores.
Lo que ocurre es que dicho desgaste no es visible ni medible por el
usuario.
Según la calidad
del amortiguador y en condiciones normales de funcionamiento, la vida
media útil podría establecerse de 80.000 a 100.000 kilómetros.
Experimentalmente se ha
comprobado que durante el desplazamiento de un automóvil, la
pérdida del confort para los ocupantes se alcanza cuando se supera
una frecuencia de 1 a 2 oscilaciones por segundo, y la pérdida
instantánea de adhesión o contacto neumáticos-asfalto
se localiza en un rango entre 10 a 20 oscilaciones por segundo, debido
al efecto de resonancia en el conjunto de la suspensión.
Por lo general, los amortiguadores
no presentan averías de funcionamiento, y las posibles deficiencias
suelen manifestarse por desgaste o rotura de los componentes.
No obstante, a nivel de
mantenimiento para los usuarios, se recomienda una inspección
visual cada 20.000 kilómetros o, al menos, una vez al año.
Salvo en casos muy excepcionales,
los amortiguadores se pueden considerar como un recambio puro, es decir,
en la actualidad su reparación no es factible, y por lo general,
se procede a la sustitución de dicho componente. En la operación
de sustitución de los amortiguadores, es necesario tener en cuenta
las siguientes recomendaciones:
* Utilizar la pistola neumática
exclusivamente para desmontar los amortiguadores a sustituir, nunca
para apretar.
* No sujetar ni dañar el vástago
cromado del pistón con las herramientas utilizadas, ya que si
se raya o daña dicha superficie, la consecuencia posterior a
medio plazo será que estas marcas deterioran al retén
y provocaran pérdidas de aceite, siendo esta avería una
de las causas más habituales de defectos en los amortiguadores.
* Utilizar siempre el compresor o compresímetro
de muelles adecuado, observando previamente su correcto funcionamiento.
No utilizar ningún otro tipo de herramienta o utensilio para
comprimir el muelle de la suspensión. Recordar que un muelle
mal comprimido con un elemento inadecuado puede originar graves heridas.
* En el caso de columnas Mac Pherson que
permitan la sustitución del cartucho, se debe tener en cuenta
que después de sustituir el cartucho gastado y antes de colocar
el nuevo, es necesario verter un poco de aceite de motor en la columna
vacía. Este aceite permitirá la disipación del
calor del cartucho.
* Cebar el amortiguador nuevo varias veces
antes de su instalación, para favorecer el correcto funcionamiento
del mismo.
* La fijación superior e inferior
de los amortiguadores, deberá apretarse al valor establecido,
después que el automóvil asiente sobre las ruedas. De
esta forma la suspensión se comprime hasta su posición
estática normal, evitando una compresión excesiva en las
gomas de montaje al apretar las tuercas.
* En el montaje de los nuevos amortiguadores,
utilizar siempre una llave dinamométrica para apretar las tuercas
y tornillos al par de apriete especificado.
* Una vez sustituidos los amortiguadores,
comprobar el correcto reglaje de las cotas direccionales: convergencia
o divergencia, avance y caída.